En la naturaleza, los machos están programados para fecundar a cuántas más hembras mejor, y ellas, son las que llevan en el ADN que han de seleccionar: sólo a uno, al MEJOR.
En la historia, las mujeres siempre fueron objeto de posesión (matrimonios para conseguir alianzas, asegurar hijos legítimos…) y su libertad se limitó en mil formas.
La religión católica se aseguró de etiquetar el sexo como pecado y la educación marcó a fuego que una mujer nunca debía ponerlo fácil…
Podríamos decir que hemos, por suerte, evolucionado a un punto en que las mujeres somos las dueñas de nuestra sexualidad. Aunque es una afirmación engañosa que depende de muchos factores: como tu religión, tu nacionalidad, tu nivel cultural o social… pero, bueno, vamos a decir, que, en líneas generales, en el siglo XXI, una mujer decide si quiere tener sexo con alguien libremente.
Peeeero (siempre hay un pero)…, en una vuelta más a esta reflexión, os voy a plantear una situación. Os la voy a plantear porque yo, mujer del siglo XXI y ya con una edad, todavía ando dándole vueltas a lo del sexo o no, ya no en la primera cita, sino, simplemente, demasiado pronto…
Nunca he sido una buena estratega, así que, HONESTAMENTE, reconozco que a mí no se me da bien (mejor dicho, se me da FATAL) lo que en alguna gente es un auténtico arte: ese saber mantener la tensión sexual, hacerse los interesantes, rechazar de forma elegantemente sensual un abordaje abiertamente sexual, y, decidir cómo y cuándo tener sexo con alguien nuevo… sin perder un ápice de misterio o atractivo.
Redes sociales y Apps de citas online… Las posibilidades de intimar con cualquiera están al alcance de la mano más que nunca. La tentación está a un click. Y ya no sé si es una cuestión de tiempos, de mentalidad o de valores. No sé si nos educaron para relaciones que ya no pueden existir. Si nuestros valores se han de actualizar…
¿Qué es ser fiel? Hasta hace poco ser fiel era no irse a la cama con alguien distinto a tu pareja… pero, ¿eres fiel si te pasas los días chateando y “coqueteando” con alguien sin tener sexo “en vivo”?
En estos tiempos, todo es mucho más rápido, y menos vinculante. La oferta es infinita y parece que conseguimos y olvidamos casi inmediatamente. Aunque eso conlleva una constante sensación de insatisfacción… ¿No os parece?
Como no cuesta nada de esfuerzo, el sexo ya no tiene valor, en realidad. No supone ningún reto y, además, ha perdido su componente de ser algo “íntimo”.
Es sólo una especie de lista de presas que alimenta el ego, poco más.
También sé (por experiencia) que, a veces, damos sexo para poder tener cerca otra piel, que nos abracen, para sentir un cierto calor y así, engañar a la soledad.
Para muchos, si encuentran a un “contrincante” que les gusta, pero no tanto como para considerar que pueden construir algo juntos, la decisión de aceptar sexo es, digamos que, relativamente fácil. La aproximación a esta -siempre interesante- situación suele ser simplemente dejarse fluir: Solo depende de si te apetece o no.
Porque no esperas nada más: dos adultos (o los que sean) que tienen sexo y que después, quizá siguen siendo “amigos” y hasta repiten… pero no hay nada más.
No quieren nada más.
No hay nada qué pensar.
Aunque, lo cierto es que, a mí personalmente, cada vez me pasa menos, porque después me siento vacía. (Mierda de madurez…)
Lo malo -valga la contradicción- es cuando la persona que tenemos delante nos gusta “para algo más”. Cuando piensas que te gustaría construir algo juntos… (ojo, que no hablo de una réplica del acueducto de Segovia así, de saque, más bien de una de esas estructuras de pequeñas rocas unas encima de las otras manteniendo el equilibrio…).
Es un “me gustas, ¿quieres poner una piedrecita y ver qué pasa? ”.
La “peor de las situaciones” es cuando resulta que sí, que te dicen: “mira qué piedrecita más chula tengo aquí para poner”. Justo la que consigue que te relajes y tengáis sexo… y después (horror) se le van las ganas de construir nada (que, de nuevo, no pasa nada, no se puede planear, quizá lo ha intentado y no lo siente…).
Lo peor de lo peor de todo esto es cuando tu intuición te dice que nunca lo sintió, que sólo lo dijo para conseguir lo que quería y que tú quisiste creerlo.
Sí, hay gente así de cabrona… a pesar de la edad.
De la suya y de la mía (que ya debería haber aprendido).
El problema con la intuición es que a veces creo que las experiencias la han “intoxicado” y, al menos yo, ya no sé reconocer si lo que me habla desde mi interior es la intuición “protegiéndome”, la experiencia cuidando de que no la cague otra vez o las ganas de que algo salga bien.
Lo de “decidir” tener sexo con alguien con quien quieres algo más es lo que más “ruido” genera en nuestras cabezas (en mi caso, quizá por lo que decía al principio de que soy mala estratega y no me sale de forma elegantemente natural).
Quizá conecta con inseguridades y miedos.
Quizá solo me pasa a mi (NO ME LO CREO).
O quizá yo le doy muchas vueltas a todo (ESO SEGURO).
Digamos que el “ruido” se estructura en argumentos (llamémosles A), “contra-argumentos” (CA), “contra-contra-argumentos” (CCA) y así hasta el infinito… que tienen una conversación similar a lo que os escribo a continuación (por favor, decidme que a vosotros también os pasa – mentidme, si es necesario…).
Imaginad: Cita con alguien nuevo, TE GUSTA – para ALGO MÁS que para tener sexo-, parece que le gustas, una cena, una copa, unos besos…, la temperatura sube… y en tu (mi) cabeza empieza la charla:
A …… Somos adultos, me gusta, me apetece, relájate, no pienses tanto y siente, fluuuuuuuye… ¿a estas alturas de la vida, tengo que hacerme la estrecha?
CA …. No es hacerse la estreeeeecha, es convertirse en algo valioso. Nadie valora lo que consigue sin esfuerzo (y menos el sexo, que en estos tiempos va regalado). Por no recordarte las veces que has “fluído” y te han hecho pedazos
CCA … A ver ¿…que si una mujer “se regala” a un hombre “demasiado pronto”, no la va a valorar? ¿En qué siglo estamos?
CCCA … ¿Te interesa un hombre que no te valora si le das sexo “muy pronto”? No, ¿verdad? sería como un enamorarse de un troglodita
CCCCA … Ya sé, ya sé… crees que a “ÉSTE” no le va a pasar
CCCCCA… Peeeeeero… sabes que a algunos hombres les pasa, y ni siquiera son conscientes… ¿asumes el riesgo?
CCCCCCA … Bueno, a ver… que no se puede controlar lo que uno va a sentir. Por muy pronto que haya sexo, si también “nace” algo más, no va a importar realmente cuando pasó
(Inciso: en mi caso, 3 de las 4 relaciones importantes de mi vida, empezaron teniendo sexo prácticamente en la primera cita)
CCCCCCCA … A ver, una cosa es que te apetezca (somos animales) y otra que realmente quieras tener sexo con alguien que acabas de conocer… ¿DE VERDAD quieres tener sexo con alguien que no sabes si, ni siquiera, te gusta de verdad o quiere conocerte un poco mejor? Porque luego cuando no se quedan, te sientes vacía… (y viene eso de: “¿Hacía falta ir tan rápido?”)
CCCCCCCCA … Bueno, un momento -aquí sale mi “YO” más práctico- a las malas, malas, si no se queda… al menos descubres si es buen amante o sexualmente compatible. Y, de paso, ves el equipamiento (siento si os suena cruel), descartas problemas de erección, eyaculaciones precoces y demás “problemillas mecánicos”.
(Inciso 2: tener esta información es poder… porque puedes decidir si lo descartas YA, antes de encariñarte, o, te piensas si quieres asumir el trabajo de solucionar algunas cosillas. Lo sé, quizá suena egoísta, pero me pregunto por qué a algunos hombres les preocupa tanto si nuestras tetas están aún firmes y parece no preocuparles la firmeza de algunas partes de su cuerpo – en especial de UNA parte.)
Y así… se puede ir añadiendo una “C” hasta el infinito… En fin.
¿Sabéis? Estoy a favor de los revolcones sin mayor complicación, no hay nada de malo en ellos si es lo que te pide el cuerpo… Lo que seguramente me pasa A MÍ (¿y a vosotros?) es que ya estoy cansada de ese sexo que no significa nada, que es como un ejercicio físico en el que no participa mi alma.
Y, de nuevo, sé que el amor no se planea, pero sí se puede planear el respeto.
Sí se puede decir en qué momento estás.
Si solo quieres sexo o si realmente quieres poner esa piedrecita para ver qué pasa con alguien que te gusta lo suficiente.
Es tan fácil como relacionarse desde la honestidad.
A veces pienso que la sociedad actual nos ha colado un gol a las mujeres… y, en un giro rocambolesco, ha conseguido que creamos que tener sexo con alguien a quien apenas conocemos es lo normal, o lo que “nos debería apetecer para sentirnos libres”… enfrentándonos a nuestra naturaleza, que es ser selectivas.
¿Y vosotros? ¿Qué pensáis? ¿Le dais tantas vueltas como yo?
Silvia, si puedes encontrar el libro «La filosofía en el tocador» de Sade (Sí, el marques de Sade) ya verás que estamos en las antípodas de las relaciones sexuales (y la filosofía) y que ya en el siglo XVIII «corrían» (si lo lees, verás el porqué de las comillas) ideas absolutamente impolíticamente incorrectas. Riete de la actualidad¡ Besoss. Paca
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Lo miro seguro!!
Besito!!
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