Aquí, «confitados» en casa

Bueno, pues aquí estamos “confitados” todos en casita… bueno, ojala fuésemos todos… que aún nos falta un poquito de conciencia social…

Lamentable, pero cierto.
En fin.

Estos días de encierro están despertando a algunos demonios (y a algunos muertos, también). Aunque a mí, en general, me está pareciendo un MOMENTAZO para dar un pasito atrás y mirar las cosas con un poco de perspectiva.
La vida nos obliga a distanciarnos socialmente,

mira tú qué curioso.

Y nosotros pensando que en el mundo virtual se vivía super bien… y ahora que no nos podemos abrazar, besar, ver de cerca, charlar con un café o simplemente, pasear por la calle…. resulta que nos ponemos nerviosos… y es que, joder, somos animales sociales. Necesitamos “estarnos cerquita”  (y, aunque sus “me gusta” y sus “stories” molan… no llenan tanto como pensábamos, quizá. Hay que joderse.)

Total… que hay que distanciarse… y yo a eso le veo un montón de ventajas, así, de saque. Si hay que distanciarse dos meses, posiblemente mis demonios se harán gigantes y perderé los papeles… pero so far, so good (=por ahora, todo bien)…

Me siento fuerte, centrada y muy consciente de la realidad. ¿Será la medicación? Ah no, que ya no tomo nada. Uf… mira que si soy yo, que por fin empiezo a quererme…

Estar sola en casa (o con mis hijos adolescentes, con los que es como estar sola por lo de su abducción por móvil, play y demás tecnologías que les permite estar un 90% del tiempo encantados de no tener que salir de casa) tiene ventajas.
Hay algunas que me provocan hasta ternura, como ese sentimiento de “me quedo en casa porque así quizá evito enfermar y que tú te enfermes”.
Me emociona que volvamos a tejer redes de vecinos, que nos volvamos a pedir sal, a echar una mano al viejito del segundo, que reconozcamos el trabajo que se hace en la salud pública o que sin camioneros llevando provisiones al super no somos nadie. O que nos hagamos presentes de todas las formas virtuales posibles en las vidas de las personas que queremos.
Observa bien quien procura estar presente en tu clausura, porque si le importas, de alguna forma, va a estar ahí… aunque solo sea para sacarte una sonrisa y saber si estás bien. Y toma nota de quien NO ESTA (no en plan rencoroso, ojo, SÍ en plan “que te den”)

A mi, además, llamadme rarita, me da paz sentir que no tengo que cumplir con ningún compromiso, que las horas del día son todas mías y que si estoy sola en casa, esta vez no me tengo que poner triste porque me apetece un vermut y no tengo a nadie disponible para unirse al plan (como todos estamos encerrados…). En este encierro no existe ese sentimiento de soledad que se dispara en otros días, porque no siento que “podría estar acompañada y no lo estoy”. En este caso, estoy en casa y todos los posibles seres humanos que podrían unirse al plan, simplemente, no es que no estén disponibles…: es que están encerrados. Supongo que te sientes solo cuando sientes que alguien elige otra cosa en vez de estar contigo y este encierro impide esa elección.

También me libera de responsabilidades, de compromisos, de cuidados que a veces son obligaciones que llegan con la madurez y otras “auto-obligaciones” que uno se impone y que hacen sentir mal si dejas de cumplir. Este encierro me libera de mi misma y de algunas de mis esclavitudes.

En estos días me observo y soy capaz de ver todo eso, claramente… y me sorprendo a mi misma porque no es una reacción que hubiera podido preveer.

Otra de las ventajas es lo mucho que me estoy riendo con el ingenio y el humor ante tiempos difíciles. Gracias, de verdad. He llorado de risa con algunos memes, videos y audios. Sois grandes y me parece refrescante esa capacidad de salvarnos de nuestros miedos a través de la risa. Es quizá, una de las grandes medicinas de las que disponemos los humanos.

Por supuesto, no podía ser de otra forma, esto tiene algunas desventajas…

Lo siento por los padres de cachorros humanos (si los míos no fueran adolescentes creo que ya estaríamos todos en un psiquiátrico)… mantener a los niños en casa es una labor que soy incapaz de imaginar sin agotar mis baterías solo de pensarlo. Animo, sé que la idea de salir huyendo ha pasado por vuestra cabeza (lo raro es que no lo hagáis)…

Lo siento también por las personas mayores que están solas, porque seguramente su soledad debe ser mucho más dolorosa estos días.

Lo siento por las parejas que no se soportan y que quizá en estos días no van a tener donde esconderse de una relación que no les hace felices.

Lo siento por aquellos que os acompañáis de gente todo el rato, los que tenéis que huir nada más llegar a casa porque sus paredes os ahogan… porque quizá estos días os van a obligar a enfrentaros a vosotros mismos, a los demonios de los que hablaba al principio, aunque, con suerte, quizá eso es muy bueno y os fuerza a tomar decisiones, a aceptar realidades, a cambiar cosas… pensadlo.

La otra desventaja de este encierro, dejando a los demonios aparte, son los muertos, o más bien los resucitados. Aquellos que una vez pasaron por nuestras vidas y reaparecen en ese momento de jodido aburrimiento casero. No os ilusionéis, desaparecerán tal y como han revivido a la que puedan salir a la calle. Es así. Me sabe mal decíroslo, pero la mayoría andan buscando un revolcón virtual. O varios. O con varios… Es lo que tienen el aburrimiento y el WhatsApp… que se convierten en una combinación demoníaca a veces, al servicio de los instintos más bajunos… Eso sí, si también estás aburrido y te apetece, dale la vuelta y… ¡¡disfrútalo!! 

¿Y vosotros? ¿Cómo lo estáis llevando? ¿Me lo explicáis?

2 comentarios sobre “Aquí, «confitados» en casa

  1. Hola Silvi, ya sé que estás on top, me lo cuenta un pajarillo…bueno pajarilla.
    Pues sí, no se está tan mal en casita (siempre me quejo de que no tengo tiempo para disfrutarla)…uy, ahora mismo estoy oyendo el griterío en el tercero; tiene niño y niña y de esas edades que agotan…no quiero ni pensarlo. Yo mientras escucho música de cámara. En fin, cada uno con lo suyo, y más que nunca porque como tú dices ahora no podemos salir corriendo. Apa cuídate! 😘😘

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