Marichochos, somos capaces de todo

Somos la mitad de la población mundial.
Somos, además, un tercio de la población laboral, aunque ganamos sólo una décima parte del ingreso mundial.
Y sólo un ridículo 1% de las propiedades del mundo pertenecen a alguna mujer. 

Estos datos se presentaron en 1980 en la 2ª Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre la mujer en Copenhaguen. Nos valen como referencia.
Nos queda un largo camino por delante, como podéis ver.

Esta entrada es un pequeño homenaje a nosotras, porque somos, de verdad, maravillosas. Con nuestros defectillos, claro, y con una interminable lista de cositas a mejorar, pero maravillosas.
La música de fondo de este capítulo es Las hadas existen de Rozalén. Escuchadla antes, mientras o después, pero escuchadla. Y creeros la letra, porque es verdad. 

Pienso en las mujeres que tengo alrededor y no puedo más que sentirme afortunada.  Esas mujeres que hacen magia y me curan escuchándome, matándome de risa, enfadándose porque me dejo dominar por mis inseguridades, esas de las que todas nos tenemos que librar.

Mujeres que me acompañan a celebrar, y a llorar si es necesario, que sueñan, que arriesgan, que se atreven, que se rompen y recomponen, que aman… y que están.
Mis magas, hadas, curanderas, brujas… tan capaces, fuertes, dulces, tenaces, luchadoras… 

Sois amigas y hermanas de risa y de llanto, capaces de remendarme el orgullo, cuando vuelvo con él malherido. Cuando sentadas alrededor de la mesa de alguna cocina, entre miradas cómplices y olor a café, rememorando las victorias contra los momentos imposibles, me recordáis que en peores plazas hemos toreado y que perder es una opción, nunca peor que ganar a cualquier precio. 

Somos madres y abuelas… de esas de besos que sanan, de noches en vela, de termómetro en los labios. De las que enseñan a caminar y a detenerse, a aceptar, a arriesgar, a ganar y a perder, a vivir. Madres y abuelas de bebes que huelen a ternura, de niños que nunca se cansan, de adolescentes imposibles, de adultos que vuelan.

Somos hijas, nietas, amantes, esposas, parejas, novias… de esas que apoyan, divierten, provocan, consuelan, dan alas, cuestionan, impulsan, que desordenan los esquemas y los sentimientos y, además, van y se atreven a ponerte del revés con ese guiño travieso o ese susurro cerca de tu cuello.

Somos atletas, científicas, empresarias, bomberas, juezas, políticas, emprendedoras, astronautas, ingenieras, cirujanas, policías, arquitectas…

SOMOS CAPACES DE TODO.

Demostremos con nuestra forma de vivir que las mujeres somos poderosas. A veces es muy difícil que la gente acepte cosas que no entiende, no conoce o le da miedo: la violencia es la falta de argumentos, pero eso NO NOS VA A PARAR.

Somos el tejido que cohesiona el mundo, capaces de cualquier cosa.

No os olvidéis.

En nuestras manos está educar a las niñas y niños para un nuevo mundo.
Por favor, no les digáis que son princesas, mucho mejor que sean artistas, boxeadoras o científicas. Y no les hagáis creer que su objetivo en la vida es conseguir un príncipe azul o ser madres. POR FAVOR.
Y a ellos, enseñadles que no son príncipes, porque no encontrarán a quien rescatar (o ese es mi más profundo anhelo: que ninguna mujer necesite ser rescatada).

Ni las cosas, ni la ropa, ni los juguetes, ni los trabajos son de niño o de niña. Eso nos lo hemos inventado nosotros y podríamos inventar una cosa diferente, y que nadie se sienta mal por ello.
¿Por qué etiquetamos hasta los colores? Enseñemos a los niños a ser libres en sus deseos y aspiraciones y a respetar los de los demás. Si preguntan, expliquémosles… son más listos de lo que nos hacen creer (lo digo por experiencia). ¿…que los niños no lloran? ¿…que las niñas no se suben a los arboles? … ¿Qué es esa gilipollez?
Vive, disfruta, ensúciate, experimenta, decide, aprende, equivócate, lee mucho…:
Eso es lo que hay que transmitirles. 

Las mujeres en posiciones de poder son algo que hemos ganado a base de luchar. RECORDADLO. Cosas que ahora nos parecen tan poco relevantes como ir a la universidad y poder tener un trabajo o viajar al extranjero sin necesitar la autorización de ningún hombre se ganaron luchando (hay mujeres en el mundo para las que eso es un sueño, espero que cada vez con más posibilidades de hacerse realidad). 

Me gusta imaginar un mundo lleno de mujeres poderosas (y hombres a la altura de esas mujeres). Con una energía tan potente que las hace atractivas, independientemente de cómo sea su aspecto y si está o no en línea con el “standard de belleza del momento”. 

Mujeres formadas, cultas, con opinión propia, seguras de sí mismas, con valores, con proyectos, rebeldes.
Capaces de emocionarse con el arte, bailar bajo las estrellas, empaparse en la lluvia y saltar en los charcos.
Me gustan las locas, las rotas, con heridas que demuestran que vivieron, tantas veces valientes, gatas, irreverentes, descaradas, divertidas, ingeniosas, vivas, felices, orgullosas. 

Marichochos, pisad fuerte, comeos el mundo, no dejéis que os limiten…

porque sois, SOMOS, de verdad, maravillosas.

 

 

Deja un comentario