Dame veneno que quiero morir…

El dia de los enamorados… PA´CAGARSE.

Reconozco que no soy muy amiga de “días de lo que sea”. Con dos excepciones: Sant Jordi y el día de la dulzura.

Sant Jordi me encanta porque regalar UNA rosa (no un ramo, que no me llama nada la atención, sino una, SOLO UNA rosa) me parece un gesto sencillo. Si lo acompañas de un libro, me parece arrebatador.

Me gusta porque es un gesto precioso que no requiere de mucha inversión: es simple y es fácil. Y a mí, llamadme primaveras, me llegan las cosas sencillas.

Regalar una flor (insisto, UNA SOLA) debería ser obligatorio al menos una vez a la semana.

Regalar libros (leamos más, por favooooor) debería ser la respuesta a todos esos “no sé qué comprarle” del año.  

El día de la dulzura me explicaron que se celebra en Argentina, su slogan es: “una golosina, un beso”. Ya, seguro que se lo inventaron los fabricantes de golosinas y los dentistas, pero me gusta también por lo simple (¿…o porque me pirran las chuches – nivel «robárselas a mis hijos»?).

Según he leído, ha evolucionado a cocinar algún postre rico, lo cual me parece un gesto doblemente dulce.

Me parece divertido que alguien me ofrezca un gatito de regaliz y que eso me cueste un beso. Me roba el beso y una sonrisa, seguro. Qué grandes estrategas del ligoteo son los argentinos, otra cosa no, pero eso hay que reconocérselo…

La cuestión es que supongo que el secreto para que me gusten los “días de” es la sencillez.

Lo del día de la madre, padre, enamorados y demás me ataca los nervios porque el mensaje que me llega es “si no te gastas UNA PASTA es que tu madre/padre/amor te importan un carajo”.

Si, ya sé que algunos no lo leerán así, pero ya deberíais saber que soy un poco radical a veces.

Mi madre y mi padre (debe ser que al ser familia nos parecemos) nunca se sintieron especialmente malqueridos cuando el susodicho día pasaba con más indiferencia que gloria por nuestras vidas.

Lo del día de los enamorados me ha costado unas cuántas conversaciones tipo “pero qué te cuesta si a mí me hace ilusión” que nunca acaban bien. Porque su ilusión acaba siendo mi peñazo de ir a comprar (sin malditas las ganas) algo para salvar el día (que ya ves tú) o mi rechazo al “be my valentine day” ha acabado en amante con el síndrome de “perrico abandonao al que nadie quiere”. En fin, que muy mal.

En primer lugar, lo de que estamos enamorados y nos tenemos que regalar HOY algo porque HOY es el día que si no me regalas nada es que no me quieres ataca frontalmente con mi “don”.

Mi madre bautizó ese don mío como “el don de la contrariedad”, que significa, básicamente, que si te empeñas en que yo haga algo, lo más probable es que te lleve la contraria, no es personal, pero es así, para mi naturaleza tocacojones es como un deporte.

No os lo toméis a mal. Queredme así, que vosotros tampoco sois perfectos.

En segundo lugar, toda esa historia que rodea al amor romántico, como nos lo venden en los cuentos (sí, señor… adoctrinándonos desde la cuna como aquel que dice…),  pelis y canciones me parece un amor de lo más tóxico.

A ver, que hago un resumen:

  • Dos personas (SIEMPRE hombre y mujer) se enamoran y para “salvar su amor” han de enfrentarse a todos los obstáculos habidos y por haber (madrastras, lobos, dragones, bosques encantados, barreras económicas, sociales…).Por supuesto, la adorable doncella esperará paciente a que su héroe y príncipe salvador lo solucione todo para poder disfrutar de su amor. Parece que en estos últimos años, Disney ha detectado que ya se le veía un poco el plumero y se está empezando a inventar a algunas heroínas… pero para serlo, tienen que “ganárselo” o romper todos los esquemas, porque lo que se espera de ellas es que sean rescatadas (y recatadas) y sumisas.
  • Príncipes azules y princesas maravillosas (que antes se dejan matar que se les escape un pedete en público): modelos de masculinidad y feminidad reflejo de la sociedad patriarcal (esa que tanto se resiste a la igualdad de sexos, ¿os suena?).Los hombres son los que cortan el bacalao: valientes y fuertes. Las mujeres son sumisas, debiluchas y dulces.Así es como deben de ser para que los hombres sientan que tienen el control de la situación. El libre para hacer lo que le dé la gana es él, y ella está en la sombra, esperando para ponerle las zapatillas.Y ese modelo es el que aseguraba (¿asegura?) que todo iba bien en el mundo.
  • Las princesas son, a saber: dulces, suaves, delicadas, felices en su casita, sus aspiraciones se orientan hacia su hombre y sus hijos, leales, no se van a la cama si no es con él (lo esperarán lo que haga falta) y su graaaaaan día será el día de su boda. Son discretas, sencillas, ávidas de cuidar a su marido y de ser madres. Son mujeres buenas frente a las  ambiciosas, luchadoras, fuertes, independientes, seguras de sí mismas, cultas, insaciables malas mujeres que quizá hasta disfrutan del sexo y que son inteligentes y encantadoras, pero nunca le ofrecerán seguridad al hombre, ya que no lo necesitan. ¿Os resulta familiar?Se las etiqueta a veces como manipuladoras, egoístas o putas.
  • Siempre en la historia fue culpa de una mujer todo lo malo que nos pasaba (por eso debe ser que parimos con dolor, claro, como castigo por ser tan chungas): Lilith (primera esposa de Adán y que se “atrevió” a abandonarle), Eva y su manzanita, Pandora y su cajita, las madrastas envidiosas de los cuentos…Así el mundo necesita de alguien que venga y ponga las cosas en su sitio… por nuestra mala cabeza. ¿Y quiénes son esos que lo arreglan todo?… Pues ¡¡los príncipes, claro!! Son buenos y valientes, arriesgarán la vida por llevar a cabo su misión, activos, fuertes, listos, decididos, nobles, duros pero justos, a la vez que fieles, dulces y tiernos en la intimidad. Una vez supere los obstáculos, volverá a la princesa para amarla y cuidarla por siempre. Y no se le ocurra a la princesa hacer otros planes.
  • Los padres casi siempre son buenos o tontitos, las madres o están muertas, son madrastras malvadas o brujas directamente.
  • Las mujeres son bellas, no les hace falta ser inteligentes ni capaces. Con ser bonitas y dulces ya es suficiente.
  • El amor surge tipo flechazo. Se ven y ya saben que son el uno para el otro. No han cruzado ni dos palabras y ya lo tienen claro… Eso de conversar y conocerse es que está muy “sobrevalorao”.

Todas esas ideas me despierta a mí el día de los enamorados…. Quizá porque lo vinculo a un estilo de noviazgo y de amor que me enferma… y que me gustaría ver reinventado en algo más real.

Propongo desde aquí (lo estábais esperando, confesad) el día del ”qué asco te tengo”. Un día para decirle a todos aquellos que no soportas lo feliz que estás de tenerlos en tu vida y los buenos momentos que te proporciona poder criticarlos. Por ejemplo.

O el día “sin filtros” o como lo llamaba mi amiga Eli: “un día para decir lo que piensas” .

Ese día en que, por fin, puedes decir aquello que se te pase por la cabeza (noimportaqué) en el mismo momento en que se te pase. Así, sin anestesia. Al día siguiente no valdrían las represalias, eso también. Como el cacharrito de los Men in Black que borraba la memoria. Más vale, porque con un día así, se iba a liar parda y al siguiente teníamos el día del fin del mundo, como poco.

El día “me tienes hasta los cojones” también sería muy beneficioso. Se podría aprovechar para hacerle saber a alguna gente que estás llegando al punto de fisión nuclear y que la onda expansiva se los va a llevar por delante.

En fin, que si tenéis más propuestas de “DÍAS DE” me las mandéis. Seguro que si lo montamos bien, ganamos hasta dinero en merchandising.

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