Hay veces que los hombres me sorprenden…
bueno,
de hecho,
me sorprenden CASI SIEMPRE… y desafortunadamente, en demasiadas ocasiones es para mal…
pero, PERO, PEEEROOO…
cuando sorprenden para bien… la sensación es ESPECTACULAR.
Hace unas semanas tuve una de esas sorpresas y aún sonrío al recordarlo… o cuando estás hablando con un encanto de hombre al que hace muuuuuucho tiempo que no ves (aunque habláis a menudo) y propone ir a buscarte, así, AHORA.
Y tú que te lo tomas a coña.
Y él que te dice: “Que va en serio”.
Y tú que sigues a lo tuyo porque no te lo crees.
Al ratito, un whatsapp:
- ¿Qué piso es?
- 4º 2ª
- DING, DONG… ¿Bajas o subo?
Y flipas.
No ha necesitado que le recuerdes ni la ubicación, ni nada de nada.
Ahí está él, con ganas de verte, en la puerta de tu casa, cual príncipe en su corcel blanco, a buscarte A TI.
Y es magia.
Y por un momento te sientes princesa (con el asco que me dan las princesas, joder).
Y la lectura es tan clara que deslumbra: si un hombre quiere verte, te ve.
No necesita que insistas, no busca excusas, aparca lo haya que aparcar y se presenta allá dónde tú estés, porque eso (TÚ) es lo que él quiere.
Y PUNTO.
Recuerda con una precisión escalofriante la dirección de tu casa y sabe PERFECTAMENTE cómo llegar.
Mira tú qué fácil.
Así que, todas esas veces que un hombre NO PUEDE quedar con nosotras… es porque NO somos su prioridad.
Y ya está.
Con esa información es con la que tenemos que decidir la importancia que ese tipo tiene en nuestra vida.
Ya que las ganas de que “pase algo chulo” con ese hombre que nos gusta nos sabotean un poco el entendimiento vuelven gilipollas (lo siento si os duele, pero es así)…, propongo desde aquí un servicio de “conversación subtitulada”. ¿Os lo imagináis?
Me explico:
En las pelis, cuando escoges la “versión para sordos” te dan la explicación de todos los ruiditos que hay en ese momento en pantalla ¿verdad?
Pues no me digáis que no me lo ponen a huevo:
No hay más sorda que quien no quiere oír (= nosotras, esas mujeres ilusas ilusionadas y deseosas de creer lo que nos dice “él”)
+
Ruido que necesita ser explicado (=ellos, con sus estupideces, diciéndonos lo que queremos oír, asegurándose el polvo aunque sea otro día hablando)
+
Necesidad urgente de traducción para que nos quede claro
=
Subtítulos para sordas o escucha lo que te dice, pero fíjate en lo que hace, bonita.
Así, cuando el señor Excusitas alias “no hay manera de encontrar un hueco para vernos” te dijera: “qué ganas tengo de verte” abajo pondría, en rojo y en mayúsculas:
“hoy tengo fútbol”,
“he quedado con una churri nueva”,
“te estoy dejando aparcada, es que hay otra/otro plan que me apetece más”,
“bueno, en realidad, ganas-ganas de verte, no tengo”,
“te escribo porque estoy aburrido”…
…Resumiendo: “NO ERES MI PRIORIDAD, PERO DIRÉ LO QUE SEA PARA TENERTE EN EL BANQUILLO, POR SI ACASO”.
Marichochos, ¿a que así lo entenderíamos mejor?
“¿Qué piso es? Estoy abajo”: ESO ES QUE TE QUIEREN VER.
Y ahí os lo dejo, para que lo penséis.