Ese 5% cabrón…

Estoy a un milímetro de apostar por una vida sin pareja. Bueno, ¡qué coño! Si sin pareja ya estoy… no sé qué apuesta es esa entonces…

A ver, empiezo de nuevo:

Estoy a un milímetro de aceptar que estar sin pareja es ESTAR DE PUTA MADRE y que lo mejor que podría hacer es dejar de perder el tiempo en apps para relacionarme aguantar sufrir conocer hombres que si se alinean los planetas/baja la virgen pudieran llegar a ser algo más que compañeros sexuales.

También estoy a un paso de decidir que no quiero (ATENCIÓN) sexo en mi vida. Al menos con hombres con los que me gustaría tener algo más que sexo.
Fíjate tú qué contradicción.

Os preguntaréis qué me está llevando a esta renuncia…
Pues, muy fácil:

EL HARTAZGO DE GILIPOLLAS.

Y la revelación: “¿De verdad necesitas según qué en tu vida?”

A ver si os suena:
Mujer independiente que valora su libertad y a la que, a su vez, le gusta relacionarse con personas libres en su forma de vivir y de pensar.
De las que rompen esquemas y se salen de las cuadrículas que nos enseñaron de pequeños, que pareciera podían protegernos de los dolores de la vida.  Esa vida que si tiene que doler, joder, vaya si duele… por muchos supuestos escudos que nos queramos inventar.

Nos han adoctrinado en unos valores que no nos protegen (como nos hicieron creer), más bien nos intentan hacer a todos iguales y nos castigan si rompemos “lo supuestamente normal”.

… ¿Sin pareja? Debe ser porque tienes alguna tara.

… Pues espabila que se te pasa el arroz… (en lo de ser madre ni voy a entrar).


Por mi edad, esa idea del amor y de que la vida ha de ser compartida me ha acompañado sieeeeeeeeempre, a pesar de que mi madre siempre me decía que yo no necesitaba a nadie y que no tenía “suerte” en el amor “porque era más lista que los hombres”.
Toma ya.

Mi madre fue una adelantada a su tiempo y veía en mí claramente lo que yo he tardado una eternidad en tener claro (con lo fácil que hubiera sido escucharla, sin más).
Supongo que algunas verdades sobre uno mismo requieren de mucha serenidad, valentía u honestidad para que seamos capaces de aceptarlas.


La cuestión es que el 95% del tiempo YO SOY FELIZ SOLA.
Sola no quiere decir “en mitad del desierto”, quiere decir con una vida social plena, rodeada de personas que me importan, con deporte, trabajo, marujeo, solucionando mis días malos, creando este blog, en algún momento escribiendo un libro, y, algunas veces, hasta tonteando con algún(os) churri(s) virtual(es) y/o, incluso -no se me alboroten- de carne y hueso.

Y, os preguntaréis, ¿y lo del 5%?… pues ese 5% cabrón cuya función es dar “polculo” en la vida… pues cumple con lo suyo: DAR MUCHO POR SACO.

Ese 5% es el que te hace sentir sola algunas mañanas (y que pienses que “qué desaprovechamiento de ese cuerpo serrano y experto tuyo”) cuando te despiertas y no tienes otra piel que echarte a la boca (o a cualquier otro punto de tu anatomía).

Ese 5% te jode esa tarde en que te gustaría salir a tomar algo y resulta que no tienes a nadie disponible.

Es especialista en hacerte sentir miserable cuando quieres irte de finde y ninguna de tus amistades puede acompañarte.
Con veinte años este problema no se daba, porque todos estábamos dispuestos y sin obligaciones… con adultos divorciados, hijos, hipotecas, trabajos y demás ruinas de la vida en estos nuevos veinte y treinta… lo de querer puede que pase, lo de poder ya es otro cantar.

Por ese 5% a veces echas mano de agenda y quedas con algún tipo que no se merece tu tiempo (ni nada). O te conectas a alguna app a ver si te toca la lotería y encuentras (por fin) al hombre de tus sueños. Sí, ese, el que nos han vendido durante años y forma parte del esquema de “vidaperfectaysoñada” que nos han “adeneado” (de meter en el ADN).

Por ese 5% cabrón a veces regalamos sexo, por tal de sentirnos acariciadas y ¿amadas?, aunque sea un ratito y sea un espejismo. Incluso creo que aguantamos relaciones que nos restan (nos quitan energía, alegría de vivir y coherencia) por creernos que alguien está ahí para nosotras.

Ese 5% es una putada con todas las letras y una forma genial de neutralizarnos a nosotras mismas.
Un torpe intento inconsciente de cumplir con el esquema marcado…

Resumiendo, tenemos en un lado un 95% de mí, feliz, fuerte, consciente de la vida, segura, sintiéndome respetada, valorada y DE PUTA MADRE sin pareja.
Y, en un rinconcito, crecido hasta parecer algo importante, un 5% que me sabotea y hace que acepte (a ratos) relacionarme con hombres que no me dan apenas nada (o bueno, dan… pero mucho por saco y nada de lo que yo quiera).

Pues… ¿Sabéis que os digo?

Para el sentirse acompañada no tengo solución, supongo que pasa por asumir la naturaleza de los esquemas que nos han inculcado y hacer de nuestras vidas un lugar rico en el que sentirnos completas. Para el sexo, mirado de una forma práctica, quizá convendría más pagar por un profesional, puestos a pensarlo con frialdad. Buscar a un sexy ejemplar masculino, que cobre por sus servicios sin esperar más que eso.
Nos saldría más barato que el sexo gratis que pagamos con decepciones.
¿Cómo lo veis?

Ainx, ese 5% cabrón…
Supongo que al final hay que aprender a ignorarlo y a masturbarte/atracar la nevera/comerle la cabeza a una amiga hacer otros planes…
pero
CÓMO
JODE.

 

 

Deja un comentario