No quiero ser tu tentación

¿Qué soy para mis amigos (los de verdad)?
(Aunque lo parezca, no es una entrada tonta… tened fe y seguid leyendo…).

Soy montones de cosas…, porque me VEN
porque saben quién soy, y de mis cualidades y mis miserias.
Igual que yo de las suyas.
Porque EXISTO en sus vidas y ellos en la mía.

¿Qué soy para un desconocido con el que me cruzo por la calle?

Soy una señora, una «madurita» interesante, una que va vestida de deporte en el súper, una tía buena, una madre, la gilipollas del coche rojo, esa que se ha tropezado por ir mirando el móvil, una colgada que sonríe sin motivo, la que va haciendo footing un miércoles a las 7:30 de la mañana…:

NO SOY NADA.

Un fugaz encuentro que no deja ningún registro en su vida (o apenas)…
Quizá mi sonrisa al evitar que se cierre la puerta del ascensor les ha parecido reconfortante, pero poco más.

¿Qué soy para los amantes, follamigos, posibles churris y demás fauna masculina que encuentro por Internet?
Esos a los que doy espacio en mi vida, a los que regalo mi tiempo, mi cuerpo y, a veces, mereciéndolas incluso menos que mi cuerpo,
mis reflexiones.

Soy una “pseudo-persona”.

Soy una foto, un “alias” en una lista de chats, unos cuántos mensajes escritos en una pantalla, quizá una voz en un audio, un personaje de Facebook o Instagram, un posible triunfo, un polvo más, alguien que llenará un hueco en una agenda, un entretenimiento para alimentar el ego, para obviar la soledad.

Soy mucho menos que nada, porque… ellos no son EXACTAMENTE desconocidos…
… Y, quizá lo terrible es que SÍ lo son, aunque no lo parezcan.

Porque juegan con la ambigüedad, porque parecen cercanos, porque son expertos manipuladores, porque no entienden de madurez ni de honestidad (¿para qué?… si sólo soy una “pseudo-persona”…)

PUES BIEN … ¿sabes lo que te digo, desconocido del Tinder y similares?

No quiero ser tu tentación, en todo caso, quiero ser tu pecado más mortal.

No quiero ser medias tintas, quiero teñirte con mis colores.

No quiero ser hueco, quiero que te mueras por compartir momentos conmigo.

No quiero ser una más en una lista, quiero que las listas pierdan todo su sentido.

No quiero ser la que se alimenta con tus migajas, quiero una despensa llena.

No quiero ser un trofeo que alimenta tu ego, quiero que mi sonrisa te haga sentir que te tocó la lotería.

No quiero ser textos, quiero ser risas, caricias, besos, abrazos, miradas que hagan que tu día sea aún más bueno.

No quiero ser aquella que se pregunta si vas a desaparecer, quiero ser aquella que sabe que nada en el mundo conseguirá que te alejes de mí.

No quiero ser quien te pida atención, quiero ser quien sienta tus ganas de convertirte en mi mejor regalo.

No quiero ser tu lastre o tu cadena, quiero que nos vistamos con alas para ver la vida desde el cielo.

No quiero ser tu princesa o tu reina, quiero ser tu cómplice.

No quiero ser tu “cosa bonita”, quiero que veas que soy real y que mi valor es mucho más que estar guapa.

No quiero que me ofrezcas tus mentiras, quiero que compartas tu verdad, aunque a veces no me guste.

No quiero que me conquistes, quiero que me respetes.

No quiero que me prometas amor eterno, quiero que hagas que el tiempo que estemos juntos, cuente para siempre.

¿Y tú? ¿Qué tipo de hombre quieres ser? ¿Qué tipo de relaciones tienes con las mujeres que encuentras por Internet? ¿Cómo las tratas? ¿Cómo de honesto eres?

Porque yo ya estoy hasta el moño (y sabéis que no es «moño» la palabra que tengo en mente)…

Deja un comentario